EL FUTURO DE LA IGLESIA ESTÁ EN LA SINODALIDAD


El papa Francisco, con una gran autoridad moral y de manera muy frecuente, habla de la necesidad de vivir la sinodalidad en la Iglesia de hoy. Según el Papa, vivir e instaurar la sinodalidad en la Iglesia no es solo una urgencia mayor, sino que precisamente de la práctica de la sinodalidad depende el futuro de la Iglesia y el remedio para muchas patologías que hoy se presentan destructivas y dolorosas.

Cuando el papa Francisco resultó elegido como obispo de Roma, empezó a hacer algunas referencias a la forma sinodal en que trabajaban las Iglesias ortodoxas de las cuales se podía extraer alguna enseñanza. Ha comenzado a usar el término “sínodosinodalidad” con un significado mucho más amplio: sínodo es un proceso, es una manera de vivir en la Iglesia; sínodo es el camino eclesial que todos debemos hacer juntos, porque los cristianos somos compañeros de viajes, “sinodales”; sínodo es la expresión de la fraternidad de los bautizados; sínodo es la forma más visible de comunión; sínodo es también la liturgia, siendo como es, un acto de una asamblea santa, sacramental.

Es necesario, entonces, dar un paso más en la comprensión de lo que significa el sínodo y la sinodalidad en la Iglesia. No se trata solamente de un evento que se celebra a nivel mundial en alguna fecha determinada. La sinodalidad debe ser un estilo de vida eclesial, hacer parte del diario vivir de la diócesis, de la parroquia o de las comunidades religiosas y nutrirse de la circularidad entre todos los componentes de la Iglesia.

Hemos de aceptar que hasta el momento no estamos familiarizados ni con las palabras ni con las acciones de lo que es la sinodalidad y precisamente por esto debe ser un tema que, de verdad, se asuma con pasión en la vida eclesial. Es necesario que los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos empiecen a conocer estos términos y, sobre todo, la metodología sinodal. Por eso, en este número de nuestra revista Vida Pastoral, queremos poner el tema sobre la mesa y brindar algunos elementos que ayuden a acercarse a este asunto de vital importancia para la acción pastoral de la Iglesia.

Iniciar procesos sinodales en la Iglesia no es solo urgente sino también decisivo, para impedir que las comunidades cristianas caigan en el activismo o la desesperanza y, aún más, que no sientan la pasión por la comunión en la Iglesia local y en la Iglesia católica universal. La comunión del pueblo de Dios es lo que hace la diferencia frente a las tendencias individualistas del mundo y sería lamentable que en la Iglesia también perdamos el sentido de comunidad y de caminar juntos.

Por: Pbro. Martín Alberto Sepúlveda Mora, ssp 
Sacerdote Paulino

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