Guías Homiléticas
 27 marzo / QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA
/ Is 43, 16-21 / Sal 125 / Flp 3, 8-14 / Jn 8, 1-11 
Del Evangelio según san Juan 

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el Templo, y todo el pueblo acudía a Él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?”.
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”. E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?”. Ella contestó: “Ninguno, Señor”. Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más”    
      

Palabra del Señor

JESÚS SE ENCONTRÓ CON LA PECADORA

Y ELLA SE ENCONTRÓ CON EL AMOR QUE NO LA JUZGA

«En nuestro itinerario hacia la luz pascual, seguimos los pasos de Cristo, maestro y modelo de la humanidad reconciliada en el amor«. (Prefacio V de Cuaresma).

Estamos llegando a nuestro último Domingo de Cuaresma y al final de este tiempo de penitencia, ayuno y abstinencia como camino hacia la pascua, donde se celebra el misterio del Éxodo de Israel, que se cumple en el éxodo de Jesús «de este mundo al Padre» y se vive hoy en la Iglesia.

En primer lugar Israel, llamado por Dios, emprende un camino de liberación bajo la guía de Moisés. Caminó por el desierto para escuchar la voz de Dios (Jr 7,23) Cristo continúa y lleva a cumplimiento el camino de Moisés por el desierto convirtiéndose en guía y libertador de todos. Con su ayuno manifiesta su libertad y señorío sobre las cosas, su saber vivir de algo más que de «pan», de «toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4,14): su alimento es hacer la voluntad del Padre. A diferencia del primer hombre, que no aceptó el proyecto de Dios y se convirtió en esclavo, el nuevo Adán, Cristo, acoge la voluntad de Dios, que lo hace Señor de todo y de todos: incluso los ángeles le servirán (Mt 4,11). Al concluir la cuaresma, según la antigua tradición, celebrará la reconciliación con la participación de todos los «santos» (itinerario penitencial). La Iglesia celebra con todos la cuaresma, buscando una renovación cada vez más profunda, mirando a Cristo, a su amor apasionado por el Padre y por los hombres, viviendo su misterio de «semilla» que, depositada en la tierra, muere y da mucho fruto (itinerario pascual).

Pablo mira al futuro, no al pasado. Citando una frase que nos cuestiona hoy: “Cristo Redentor revela plenamente el hombre al mismo hombre” (Juan Pablo II, Redemptor Hominis, 10). El premio no lo tenemos asegurado, pero deberíamos  vivir como si no lo hubiéramos conquistado todavía: «olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús».

UN ENCUENTRO INESPERADO

¿Con qué intención le traen a la mujer?

Será que todos están observando no tanto el pecado de la mujer, sino la reacción que pueda tener Jesús, para poder tenderle una trampa (v. 6), obligándole subrepticiamente (cf. Jr 17,13). Si pronunciarse o contra la Ley de Moisés, que manda la lapidación en tales casos, o contra el derecho romano, que desde el año 30 d.C. ha privado al sanedrín del justicia, reservándose el poder de declarar las condenas a muerte. Vemos como nuestro Señor era el Maestro de maestros, “y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba”. Y entra en acción los que querían hacerle una encerrona a Jesús.

¿Por qué le llevan a Jesús a la mujer y no al Sanedrín?

El hecho de que traen a Jesús a esta mujer y no al Sanedrín, pues el Sanedrín es quien tenía competencia para juzgar a esta mujer, es para poner a prueba a Jesús, para poder pillarle y a sí acusarle, ya que los alguaciles habían fallado. Esto es, los escribas y fariseos no le interesa tanto la mujer, sino la praxis de Jesús frente al pecado: ellos quieren demostrar que van acorde a la voluntad de Dios, pero Jesús es misericordia, esa es la verdadera praxis que Jesús viene a enseñarnos y traernos el Señor, mientras para ellos el punto de referencia era exclusivamente la ley, este fue su equivocación, porque no pensaron en que la persona es de carne y hueso como ellos y también se puede equivocar y puede tener su oportunidad de cambiar en la vida.

Jesús es el Señor que en su praxis denuncia la hipocresía en el mas amplio sentido de la palabra, pues la hipocresía encierra falsedad, engaño, fingimiento, dobles… porque los fariseos y escribas aman la mentira y no tienen aprecio a la Verdad, será este el punto de partida para construir desde lo intimo del corazón una persona lastimada y humillada por la ley que no tiene misericordia con su debilidad.

¿Por qué presentaron a una mujer y no a un hombre?

Pues el caso que se le presentaba era cierto, esa mujer había sido pillada en el mismo acto del adulterio, ¿Pero porque no presentaron también al hombre? “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.”. (Lv. 20, 10). Su trampa se ve clara, lo que estaban eran maquinando no contra la mujer (¿podría ser ambos? Incluso, esto no tendría relevancia… no es el centro del relato, aunque tenga cierto énfasis en lo que quieren demostrar los escribas y fariseos en el castigo de la ley: la consecuencia es la muerte de ambos… que luego se pasaría a un castigo menor,  la lapidación de ambos… ¿Sería hasta casi la muerte?), sino que la acusación sería contra Jesús, su objetivo está claro. Al Dios del cielo y tierra en la bendita persona de Cristo querían hacerle una emboscada. Jesucristo que es el que escudriña el corazón y la mente del ser humano, querían engañarle. Como no tenían una verdadera acusación intentaban fabricar una, si dejaba en libertad a la mujer, se estaba oponiendo a la ley de Moisés, pero si la condenaba según la ley de Moisés, los escribas y fariseos podían emplear esto para demostrar que era enemigo de Roma, pues los judíos en esos momento jurídicamente no tenían autoridad para la pena de muerte y así también acusarle de que no era una persona misericordiosa.

Ellos también estaban desobedeciendo la ley de Moisés, pues con su actitud y la maquinación que estaban haciendo era nada mas y nada menos que tentar a Jesús, y tentar a Jesús es tentar a Dios. Los escribas y fariseos vemos como se presenta aquí extremadamente celosos por el pecado, cuando momentos después vemos que ellos no estaban libres del mismo. (“el que no tenga pecado, el que esté libre del pecado”).  La respuesta de Jesús es para todos nosotros una respuesta de misericordia y justicia. Esto es, que los que acusaban y pedían el castigo por el pecado, estaban llenos también de culpa.

LA TOLERANCIA

Es frecuente cuando somos tolerantes con nuestro pecado, ser severos con los pecados de los demás. Dicho de otra manera ¡no! damos importancia a nuestro pecado y no somos capaces de perdonar los pecados de los hermanos o de las demás personas. Cuando el hombre se quiere medir a si mismo se pone como vara de medir a su prójimo, cuando el desea medir su carácter, su ética, su moral, siempre la mide con relación con sus semejantes. Siempre puede hallar a alguien que este mas bajo que él, y midiéndose así se puede felicitar a si mismo diciendo: “Señor te doy gracias que no soy como este publicano”. Nunca nos podemos considerar superiores a nuestros hermanos, ni superiores a nuestro prójimo, para las personas de fuera, no somos superiores somos diferentes, para los hermanos y hermanas somos iguales ante Dios, pues, Cristo no solamente murió por mí, sino por toda la humanidad. El ejemplo de Aquilino. Aquel que consideramos más bajo que nosotros este va buscando a alguien que esté por debajo de él para poder felicitarse así mismo. Así vamos descendiendo en la pauta moral hasta llegamos al nivel mas de la persona más pecadora que podamos descubrir. Es decir escogemos un patrón moral que esté por debajo de uno mismo para así poder compararnos y ver que estamos por encima de él. En este caso hasta llegar a esta mujer pillada infraganti (el mismo momento que se está cometiendo el acto del adulterio). Estos escribas y fariseos sin saberlo ni quererlo, le estaban haciendo un favor a esta mujer porque le estaban llevando a los pies de Cristo. La mujer no es condenada por Jesús, algo que no esperaban, les sorprende la respuesta de Jesús: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

HACIA EL VERDADERO ENCUENTRO CON EL AMOR

El encuentro está mediado, entre el pecado-el pecador y con el salvador-Jesús: ¿A quién ama Jesús? No debemos sacar a la luz el pecado nos avergüenza pero nos salva si lo confesamos. Pero si lo mantenemos en secreto, y no lo sacamos a la luz y lo confesamos a Dios, lo que hace es que nos condena. Mientras callé, se envejecieron mis huesos. En mi gemir todo el día. (Cfr. Sal 32,3). Es mejor que el pecado nos avergüence, que nos condene. Quizás los fariseos no llevaron a esta mujer con la intención de que fuera apedreada, la mujer era el cebo,  la excusa perfecta, la victima: Jesucristo. Como se ha hablado antes ellos querían sorprender, porque creían que tenía que dar uno u otro veredicto. O a favor de la ley: seria en contra de Roma, y en contra de lo que el predicaba, seria incongruente, contradiciendo sus propias ideas o principios, porque podrían acusarle de que el también vivía con los pecadores, y no tendría las características del Mesías profetizado en las Escrituras. O en contra de la Ley: Por lo cual podían acusarle contra la Ley de Moisés y así de fomentar el pecado. Pero los fariseos no esperaban esta respuesta que se volvería en contra de ellos.

UNA PAUSA…

Imaginemos el escenario. Está Jesús el maestro, la mujer adúltera frente a Jesús y el pueblo. Este es el único versículo que dice que Jesucristo escribía en el suelo. Un gesto del silencio, esto es muy importante en el contexto de rabia y menosprecio contra la mujer. Jesús no se apresura en tomar partido o decir su veredicto, sino que se toma su tiempo, hace una pausa.  No vamos hacer suposiciones en lo que el Señor escribía en el suelo, la escritura dice lo que dice y no dice mas, no es necesario inventar, lo mismo estaba escribiendo que haciendo garabatos, como haciéndose el distraído, es la pausa que todos necesitamos para entrar en la serenidad. Lo verdaderamente importante es el silencio de Cristo, no es porque no supiese que responder sino para darle mayor solemnidad al asunto, y majestad a lo que a continuación iba a decir… 

¿POR QUÉ NO DEBEMOS JUZGAR?

No juzgar y no seréis juzgados…esa frase tiene mucho que ver con el Evangelio en el día de hoy, porque ellos quieren convertirse en jueces de los demás. Nosotros no podemos presentarnos como si no tuviéramos ninguna falla, todos en algún momento fallamos o nos han fallado en la vida ¿A quién no le han fallado? ¿A quién no le han juzgado injustamente? ¿A quién no le han tendido trampas? ¿A quién el mejor amigo no le ha juzgado? ¿A quién no le han engañado?. Todo esto pasa a diario y todos tenemos muchas experiencias amargas en este asunto, pero tenemos una profunda respuesta de Jesús, en un momento crucial de su vida: “Señor si es posible aparta de mi este cáliz”

JESÚS AMA… UN CORAZÓN QUE AMA NO JUZGA, NO CONDENA…

Pasar a creer en el “otro”, anda, y en adelante no peques más». Pero, a la vez, deberíamos aprender de Él su corazón misericordioso para con los «pecadores», para con las personas a las que juzgamos como menos positivas, que no coinciden en nuestras opiniones y gustos, o que tal vez nos han fallado incluso gravemente. ¿Sabemos, como Jesús, tratar con amabilidad también a esas personas? ¿o nos parecemos más bien a los intransigentes «justos» que están dispuestos a arrojar piedras sin compasión? Tal vez tendría que decirnos Jesús también a nosotros: «el que esté sin pecado, que eche la primera piedra». Siendo sinceros, puede ser que no nos atreviéramos tan fácilmente a echar ninguna piedra. Jesús le dice a la mujer: “mujer: yo tampoco te condeno”.  El punto culmen del relato: es la invitación a la conversión, “vete y no peques más”.   Jesús no le aprueba el pecado, pero tampoco lo relativiza como si no hubiera pasado nada. Jesús le habla enérgicamente pidiéndole que se abstenga del comportamiento que la aparto del camino del Señor, de su voluntad y de su justicia, llevándole a exponerla a la muerte. 

¿QUÉ SANA JESÚS EN LA MUJER?

Jesús sana su corazón herido, lastimado, humillado… son las cicatrices que quedan del pecado, un juicio en el contexto “justo”, para los que se creen “justos”, pero su corazón es tan culpable como la mujer. Porque en su corazón no existe la misericordia, existe la culpa, el resentimiento y el creerse mejor que los demás. Jesús le ofrece la libertad, la sanación de su corazón y hoy Jesús nos la ofrece a nosotros: sanar heridas del pasado, perdonando al ofensor, no juzgando y siendo misericordiosos es el verdadero camino de perfección que Jesús nos viene a traer: “Sed perfecto como vuestro Padre es perfecto”.   

En fin… ¿Se va a notar algún cambio en nosotros? Tenemos esta semana para tomar decisiones, para reconciliarnos con Dios, para purificar nuestros corazones. El sacramento de la confesión sería una interesante sugerencia para dejar a Dios ser Dios, es decir, realizar en nosotros eso «nuevo» que él dice que está ya brotando, aunque no lo notemos nosotros, los demás lo notaran por las obras que hablan por sí mismas.

APORTE PASTORAL

A veces sentimos que nuestra espiritualidad no tiene sabor… se ha quedado en las leyes y sus respectivos cumplimientos (cumpli-miento: cumplo pero miento, esto es sin compromiso en la verdadera misericordia que no juzga, no condena, no señala…), pero mucho más amplio es el pecado en aquellos grupos humanos que se dicen ser cristianos-católicos sin una verdadera y autentica espiritualidad en obediencia con la Iglesia y su magisterio. Cuando queremos disfrazar nuestra forma de ser con otra personalidad diferente, es porque nuestra verdadera personalidad nos avergüenza delante de los hermanos, a veces, queremos presentar una espiritualidad light, liquida, descafeinada… Pero la persona que actúa de una forma hipócrita mas tarde o mas temprano siempre se le ve el plumero. ¿Cómo Jesús actúa en una comunidad? porque como dice el Señor: “por sus frutos los conoceréis”. En últimas no tenemos porque preocuparnos: Jesús respalda las obras… como el Minuto de Dios, fundado por el Siervo Rafael García Herreros, Dios ha respaldado más de 60 años está gran obra de evangelización y promoción del desarrollo humano integral. Ahora cuanto más la Iglesia en sus más de 2.000 años…

A veces nosotros establecemos paradigmas, como el de Jesús, que recurre a la fuerza del amor, la libertad y la voluntad, Jesús hace silencio, toma una pausa, es la pausa necesaria que debemos tomar para reiniciar nuestra vida, como el verdadero cambio moral y espiritual que transforma la realidad pecadora en realidad de gracia, ahí está el secreto de este evangelio y el mensaje central que debemos tener en cuenta este fin de semana en nuestras predicaciones.

CAMINO SINODAL

Cuando somos invitados a la comunión eucarística, el sacerdote nos dice que ese Cristo con el que vamos a entrar en comunión, es «el que quita el pecado del mundo». Pascua no tiene que ser sólo alegría por la resurrección de Cristo. Debe ser alegría por nuestra resurrección. Pablo dijo una vez: «completo en mi cuerpo lo que le falta a la pasión de Cristo». ¿Qué le falta a la pasión de Cristo, a la Pascua de Cristo? Una cosa: que también sea nuestra pasión y nuestra Pascua. Nosotros continuamos en nuestra vida la pasión de Cristo. En la espiritualidad Eudista en su identidad consiste en hacer vivir y formar a Jesús en el corazón de los cristianos, sigue siendo un reto en nuestras pastorales y en nuestras predicaciones que se siga dando a conocer a Cristo y de esta maner hacer crecer a Cristo en cada uno.  

SUJETOS DEL CAMINO SINODAL
 LA MUJER LIBERADA Y AMADA POR DIOS 


“…Pero, en el fondo, ¿qué es el pecado?, ¿en qué consiste el mal? Donde vemos una injusticia, un pecado, quizás Dios descubra sólo un sufrimiento, un grito de socorro que él escucha. ¿Es esto misericordia? ¿Es éste el motivo de su venida a nuestro mundo? Cuando Dios se hace hombre, todo el mal del mundo cae sobre sus espaldas. Y él de este mal sabe sacar sólo amor, amor que manifestará hasta su último aliento de vida, hasta la última gota de sangre, hasta experimentar el mayor sufrimiento humano: la muerte. Pero luego resucita: el amor es más fuerte que la muerte. El sufrimiento padecido por todos los humanos, desde el del más pequeño, el más frágil, el todavía no nacido, el niño que nunca crecerá, hasta el del criminal o el del santo, él lo ha rescatado en su propia piel, lo ha transformado en puro amor para la eternidad. Basta que le sigamos por el mismo camino. Se trata de aceptar, de acoger el sufrimiento tratando de impedir que se transforme en mal. En el otro sólo debo ver el sufrimiento que hay que superar con el amor. Jesús asumió el sufrimiento de la mujer. Este sufrimiento que ella, por ligereza, o por venganza, o por miedo a sufrir, dejó transformar en pecado […].” (E.-M. Cinquin, Tufti contro, meno Dios. L’utopia di Betania, Turín 1984, 49-52, passim).

PREGUNTAS PARA UNA LECTIO DIVINA

1. ¿Cómo se imaginan la Iglesia aquellos que la rechazan? ¿Cómo la imaginamos nosotros?
¿Será un hogar acogedor (me siento perdonado, no juzgado, no señalado)?, ¿Será como una madrastra exigente (dónde priman otros intereses y exigencias antes que las personas)…?
2. ¿Juzgo el pecado de los demás? ¿Miro mi pecado propio antes de juzgar a los demás?
3. ¿Me siento llamado a practicar con otros la misericordia que he recibido de Dios como católico?
4. ¿Cómo actualizo la espiritualidad de la misericordia y el perdón en mi vida y en la comunidad donde vivo?

Por: Pbro. Wilson Javier Sossa López, cjm 
Sacerdote Eudista

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