LA FRATERNIDAD HUMANA Y LOS RETOS PARA EL HOMBRE DE HOY




Hoy, más que nunca se cuestiona sobre las maneras de vivir y ser en el mundo, y la enciclica quiere declarar en breves palabras lo que significa la verdadera fraternidad y amistad social, sus retos y grandes cuestionamientos para el hombre de hoy.  Primero debemos señalar que es un “Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común”, un hito en el diálogo de las grandes religiones, firmado el 4 de febrero. 2019 en Abu Dhabi junto con Ahmed Al Tayyeb, Gran Imán de la Universidad Al-Azhar de El Cairo.

Es el punto de partida de esta reflexión que contiene varios puntos importantes de comun acuerdo y que se convierten en un desafío de nuestra Iglesia y nuestras pastorales, el dialogo interreligioso y el mensaje universal siempre vigentes, incluso en el día de hoy, no podemos olvidar las minorias y en palabras del papa Francisco:

“cuidar el mundo que nos rodea y contiene es cuidarnos a nosotros mismos. Pero necesitamos convertirnos en un “nosotros” que habita la casa común”. (No. 17 Fratelli Tutti, carta encíclica del santo padre Francisco sobre la fraternidad y la amistad social, ed. San Pablo, 1ª edición, 2020).

Queriendo reflexionar de manera sencilla pero profunda sobre la realidad y sus problematicas, para ayudar a leer la historia desde la fe, la esperanza y la propuesta del papa hoy: sembrar paz, acorde a la propuesta del san Francisco de Asis, donde el hombre, lastimosamente ha sido esclavizado y privado de su libertad: “la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, queda privada de la libertad, mercantilizada, reducida a ser propiedad de otro…hasta el punto de que muchos dejan de ser considerados seres humanos con una dignidad inalienable y pasan a ser solo “ellos”. La soledad, los miedos y la inseguridad de tantas personas que se sienten abandonadas por el sistema hacen que se vaya creando un terreno fértil para las mafias”. (No. 24.27 y 28, Fratelli Tutti, Op cit).” 

Querer expresar la solidaridad y la buena voluntad de tantas personas, basta para empezar a pensar porque queremos realizar, desde esta mirada, no es sólo el buen samaritano, sino todos “nosotros” que vivimos y convivimos en una casa comun, expresión del papa Francisco, casa viene del gruego “Oikos”, que es espacio vital, porque no hablar de la casa comun: cosmos, mundo, sociedad, ciudad, hogar, Iglesia. Donde todos compartimos parte de ese espacio en fraternidad de hermanos y amigos.   Por otra parte, las generaciones actuales, carecen de la capacidad de ser tolerantes ante el sufrimiento: voluntad, disciplina y autocontrol. Muchas personalidades complacientes no tienen esta base para superar pruebas y encontrar un sentido al sufrimiento y los fracasos. ¿Cuáles son las posibles salidas para superar las dificultades que el hombre vive hoy en relación a la fraternidad?

  1. El desafío es romper con la violencia y/o los circulos de la violencia del hombre de hoy. “La Biblia plantea el desafío de las relaciones entre nosotros, Caín destruye a su hermano Abel (Gn 4,9). La respuesta es la misma que frecuentemente damos nosotros: “¿Acaso yo soy guardián de mi hermano? (ibid.)”. (No. 57, Fratelli Tutti, Op Cit). Debemos superar la lógica de la violencia del mundo de hoy, con el único camino que es el perdón y la reconciliación, para superar el odio de la indiferencia y la falta de acpetación y tolerar las diferencias sobre el pasado.   
  2. La respuesta del papa Francisco, es la misma del buen Samaritano del evangelio que va más allá, no se limita a exhortar a curar a los heridos de hoy sino que propone un cambio global de sociedad para evitar que estos hechos se vayan reproduciendo: luchar contra las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad, la falta de trabajo, tierra y vivienda, la prioridad a la vida de todos por encima de la apropiación de bienes de algunos. Cuidar la casa comun, porque todos hacemos parte de la misma y todos estamos conectados y hoy se muestra que lo que uno hace afecta al otro. Pero la esperanza sigue intacta, celebrar la navidad desde la esperanza de la buena noticia de Jesús que sigue siendo vida sobre la muerte, sigue sanando las heridas de muchas personas que han sido lastimadas desde su niñez o durante su vida. La sociedad está herida por la injusticia y la desigualdad, y la paz que proclama san Francisco de Asis es de una paz con la casa comun.

Los dos testamentos de San Francisco y San Juan Eudes.

El testamento de san Francisco de Asís

En el testamento que san Francisco dictó para sus frailes, les recomendaba la caridad fraterna, los exhortaba a amar y observar la santa pobreza, y a amar y honrar a la Iglesia. Poco antes de su muerte, dictó un nuevo testamento para recomendar a sus hermanos que observasen fielmente la regla y trabajasen manualmente, no por el deseo de lucro, sino para evitar la ociosidad y dar buen ejemplo. “Si no nos pagan nuestro trabajo, acudamos a la mesa del Señor, pidiendo limosna de puerta en puerta”. Cuando Francisco volvió a Asís, el Obispo le hospedó en su propia casa. Francisco rogó a los médicos que le dijesen la verdad, y éstos confesaron que sólo le quedaban unas cuantas semanas de vida. Bienvenida, hermana Muerte. Exclamó el Santo y acto seguido, pidió que le trasportasen a la Porciúncula. Por el camino, cuando la comitiva se hallaba en la cumbre de una colina, desde la que se dominaba el panorama de Asís, pidió a los que portaban la camilla que se detuviesen un momento y entonces volvió sus ojos ciegos en dirección a la ciudad e imploró las bendiciones de Dios para ella y sus habitantes. 

El testamento de san Juan Eudes

Existe un parecido con la espiritualidad de San Juan Eudes en el valor del testamento:  “Entrego este Corazón como algo que me pertenece. Me entrego de todo corazón a mi Salvador para unirme a la fe perfectísima de su santa madre, de sus apóstoles, de sus santos y de toda la Iglesia. Y en unión con esta fe declaro a la faz del cielo y de la tierra que quiero morir como hijo de la santa Iglesia católica, apostólica y romana, adherido a todas las verdades cristianas que ella enseña. Me ofrezco a mi Dios, dispuesto a padecer, con la ayuda de su gracia, toda clase de tormentos y de muertes para permanecer fiel a ella… En unión de ese amor entrego ese Corazón, como algo que me pertenece y del que puedo disponer para gloria de mi Dios, a la pequeña Congregación de Jesús y María para que sea la herencia, el tesoro, el patrono principal del corazón, la vida y la norma de los verdaderos hijos de esta Congregación, la cual a su vez entrego y dedico a ese Corazón para que esté consagrada a su honor y su alabanza en tiempo y eternidad. Quiero que mi último suspiro sea un acto de puro amor a él y le suplico que acepte todos estos sentimientos míos y los conserve para la hora de mi muerte. (San Juan Eudes, Testamento, O.C.XII, 169-175).

Ser iluminados por el Señor en nuestras realidades de tinieblas y sombras de muerte. Ser sanados por el Samaritano, implica: “que el Señor tiene el proyecto de consumar en nosotros el misterio de su Encarnación, de su nacimiento, de su vida oculta, formándose y como encarnándose dentro de nosotros y comenzar a vivir en nuestras almas, por los santos sacramentos del Bautismo y de la divina Eucaristía, y haciéndonos vivir una vida espiritual e interior, que esté escondida con Él en Dios. (Le Royaume.1.311-312).”

La nueva casa común: el mundo nuevo 

Es el compromiso con la casa comun, un mundo nuevo, el gran reto del papa hoy, implica caminar hacia un mundo más fraterno y de paz. El papa sueña con un mundo como casa comun, que favorezca la unión de las naciones y se dan ejemplos de integración en diferentes contextos como el nuestro el Latinoamericano. “Soñemos como una única humanidad, como caminates dela misma carne humana, como hijos de una misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos… cuidar el mundo que nos rodea y contiene es cuidarnos a nosotros mismos. Pero necesitamos constituirnos en un “”nosotrosque habita la casa comun”.  (No. 8 y 17, Fratelli Tutti, Op cit). La verdadera espiritualidad direcciona la vida, porque es entendida como un don que recibimos la vida, y  la damos en servicio. la felicidad no es simplemente un estar bien consigo mismo, ser feliz consigo mismo, es optar por el otro, dar la vida, servir al otro y optar por el otro. La espiritualidad lleva a discernir los signos de los tiempos en la casa comun donde vivimos y actuamos, desde los acontecimientos globales hasta los existenciales de cada día.




Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

Sigue mi blog

Únete a 205 seguidores más


Encuentra nuestros libros recomendados en:


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: